Cuantas veces al día, a la semana, al mes, nos vemos implicados emocionalmente en discusiones y conflictos laborales, personales, etc.? No sé vosotros, pero yo unas cuantas...más de las que me gustaría.
Hace unos años, asistí a un curso sobre gestión de conflictos. No me acuerdo de la cara del profesor ni de mis compañeros de curso, pero hay 5 ideas básicas que no se me olvidarán, y que he aplicado y me han ayudado en diferentes momentos de mi existencia. Os las comento por si os fueran de utilidad:
a) Dos principios básicos para NO implicarse emocionalemente en una discusión:
1. No puedo permitir que nadie gestione mis emociones.
2. No me puedo permitir el lujo de cogerle manía a la gente. Lo que transmito se refleja y rebota.
Hasta aquí nada nuevo. Aquí viene la revelación (al menos lo fue para mí).
b) Tres vacunas ante esta enfermedad:
1. Lo que más me jode, forma parte de mi personalidad. COMPROBADLO! Veréis cómo esas cosas que nos fastidian de los demás las tenemos / hacemos también nosotros. En cuanto comprendemos que a nosotros también nos pasa, minimizamos el sentimiento e incluso empatizamos --> yo también he jugado a "eso".
2. Lo que más me jode, es lo que me da de comer. COMPROBADLO! Aplica al mundo laboral. Plantearos aquellos aspectos del trabajo que os gustan menos y veréis cómo son por los que vuestras empresas / jefes os han contratado. Si no exisrtieran los problemas, no nos necesitarían.
3. Mi pròpósito es algo que está en mi mano. COMPROBADLO! Si tu propósito emocional es caerle bien a todo el mundo --> es imposible, sustitúyelo por un más racional. Yo elijo mi própósito.
Buen ladrillo para ser mi segunda entrada, prometo ir alternando.
Buenas noches.
